Rafael Soler, valenciano de nacimiento, será la figura clave en la segunda jornada de El Club de Lectura Poética. Esta iniciativa, puesta en marcha por Ediciones En Huida y la Asociación Cooltura acción y poesía, pretende ser punto de encuentro entre lector y autor de la obra. Soler abordará el libro Las cartas que debía, de reciente publicación. La cita se celebrará en la librería Un gato en bicicleta (C/Regina, 8A, Sevilla) el próximo martes 24 de enero a las 19 horas. El evento estará coordinado por los poetas Ana Alvea Sánchez y Pedro Luis Ibáñez Lérida.domingo, 22 de enero de 2012
El poeta Rafael Soler se da cita en Sevilla
Rafael Soler, valenciano de nacimiento, será la figura clave en la segunda jornada de El Club de Lectura Poética. Esta iniciativa, puesta en marcha por Ediciones En Huida y la Asociación Cooltura acción y poesía, pretende ser punto de encuentro entre lector y autor de la obra. Soler abordará el libro Las cartas que debía, de reciente publicación. La cita se celebrará en la librería Un gato en bicicleta (C/Regina, 8A, Sevilla) el próximo martes 24 de enero a las 19 horas. El evento estará coordinado por los poetas Ana Alvea Sánchez y Pedro Luis Ibáñez Lérida.viernes, 20 de enero de 2012
El invierno del dibujante

Todos ellos se habían criado en la época de la República y habían sufrido las penurias de la Guerra Civil y la posguerra. Hubo incluso quien había luchado en el bando perdedor. En aquella época, la única forma de ganarse la vida como dibujante era trabajar para los hermanos Bruguera, quienes disponían de las cabeceras más populares (como Pulgarcito o DDT). Sin embargo, realizaban jornadas sin descanso para cobrar algo de dinero por página dibujada. A cambio, debían renunciar a los originales y los derechos de autor de sus personajes además de pasar por la censura y caprichos de sus superiores. Antoni Guiral, estudioso del medio y prologuista de la obra, afirma que no duda de que dichos artistas impulsaran una revista que compitiera con el Pulgarcito de Bruguera, "se habían formado en un entorno que respondía a la esperanza".
Roca, quien posee el Premio Nacional del Cómic 2008 por Arrugas, recopila los entresijos de la editorial y sus trabajadores. Se sumerge en la personalidad de todos ellos hasta el punto de reír con la picaresca de Manuel Vázquez o los primeros años profesionales de un joven Francisco Ibañez. Un acercamiento a la relación que tenían, sus desavenencias, sus inquietudes y sus relaciones con los jefes. Todo ello ha sido fruto de una intensa investigación que le ha sido recompensada con galardones como el Premio al mejor guión de autor español del 2011 en el XXVI Saló Internacional de Cómic de Barcelona; Premio a la mejor obra de autor español del 2011 en el XXVI Saló Internacional de Cómic de Barcelona y el Premio al mejor autor extranjero por El invierno del dibujante en el VIII Treviso Comic Book Festival 2011(Italia), entre otros. Sin duda, todo un placer en su lectura que llega a saber a poco, como las buenas obras.
Juanjo Sánchez
martes, 20 de diciembre de 2011
Diez razones por las que recuerdo Estrella de Mar

1. Por más que quisiera no podría olvidar la peculiaridad de esas canciones que para mí empezaron a conformar todo un universo propio. Tanto en forma como en contenido. Claro está que todas no son igual de especiales pero ahí están. Para lo bueno y para lo malo. Soy de ese tipo de personas que piensa que un cd no puede ser redondo completamente ya que entonces estaría todo dicho.
2.Algo que no puede pasarse por alto en este trabajo de Amaral es, por supuesto, su pista número 2. No me refiero a las canciones más conocidas del disco Sin ti no soy nada o Te necesito. Tampoco me refiero a Toda la noche en la calle. Este punto va dedicado a Moriría por vos. Una canción que no me canso de oír. En invierno, en primavera, de día, de noche. Es preciosa a cualquier hora. Tan íntima y directa. Sin duda, uno de los mejores temas de la banda zaragozana en toda su carrera.
3.Parte del éxito de este cd creo que reside en la variante de ritmos. Incluso podría decirse que el disco va experimentando una huida desde el plano más comercial que suponen las primeras pistas a lo más experimental que llega a sus cotas más altas con el último track En sólo un segundo. Lejos de parecer un final forzado, me parece un final de cd bien elaborado y correcto.
4. Me gusta recordar este cd porque al margen de la temática del amor también se encuentran otras canciones que ponen de manifiesto el aspecto más filosófico de la banda. Canciones como Salir corriendo o Rosa de la Paz suponen un punto álgido en la estructura del disco. Son canciones que incitan a la reflexión y que tienen una melodía inquebrantable y melancólica. Lo mejor es que pasa el tiempo y sigues experimentando lo mismo que la primera vez que lo escuchaste.
5. Una canción da título al disco y esa canción vista desde una perspectiva retardada parece ser la base de la que más tarde grupos como Pastora partirían. Una canción arriesgada y entregada porque no se parece a los grandes éxitos de Amaral.Y, además, porque al reproducirse puedes sumergirte en un mar. En el que quieras, hay tantos...
6. El libreto de este disco. Eso es, es parte esencial del trabajo. El cuadernillo es sencillo a la vez que reflexivo y único. Es como si Amaral nos diera una historia enlatada en esas páginas. Lo ha hecho otras veces pero no tan bien como en ésta.
7. Por ese gran olvidado Rey Gudú que es Juan Aguirre. Porque Amaral es algo más que Eva Amaral. Por lo menos en la portada de este trabajo aparecen los dos integrantes del grupo.
8. Todo el mundo tiende a recordar los discos por el nombre o bien, por la canción más conocida. En este proceso, quedan irremediablemente olvidadas y no escuchadas canciones tan válidas como las que las productoras sacan en primera instancia. Es más me atrevería a decir que en estas canciones que se quedan olvidadas residen las mejores perlas. Esto no es una excepción en Amaral, canciones como De la noche a la mañana, que en una primera escucha puede parecer simple y burda tiene un sonido muy peculiar y pegadizo. Conserva un sonido y una letra que deja ver a Amaral en estado puro.
"Todos los besos que doy llevan tu nombre y tu marca, que de flor en flor pasa malherida, enamorada".
9.Por otra de la canciones que no pasarán a la historia de Amaral. Quedarán en el recuerdo de los que exprimimos sus cds al máximo, gota a gota. Esa canción a la que hay que sacar jugo es El centro de mis ojos. Una de las piezas con más ritmo, de donde empieza a emanar el verdadero torrente de voz que hoy tiene Eva. Siempre es un verdadero placer cantar algo que el resto no conoce.
10. Por todas y cada una de estas canciones que hacen que cada vez que miro hacia la estantería donde está Estrella de mar recuerde lo que significa para mí. Un disco completo, con sus virtudes y sus fallos. Pese a todo, un disco para recordar y poseer, que seguro llevaría en el equipaje de mis discos preferidos.
"Quiero besarte, tengo miedo a despertarte, entro en tu sueño y te grito desde lejos que te quiero. En sólo un segundo, he comprendido lo que importa y lo que no..."
María José Gata
La aventura del tocador de señoras

Barcelona, ya bien entrada la década de los noventa, ha cambiado mucho desde la primera vez que salió del internamiento para resolver el caso de una niña desaparecida. El protagonista, ante el cierre inminente del manicomio, se ve en la calle con lo único que lleva puesto y sin más personas a quien recurrir que a su hermana Cándida. Sin embargo, conseguirá un precario empleo de peluquero que le mantendrá ocupado. Un tocador de señoras que será el inicio de las más variopintas relaciones con unos personajes de lo más singular.
Con un tono ácido, incorrupto y sencillo, Mendoza nos cuenta la historia como quien la está viendo ante la gran pantalla. Un sentido del humor propio de títulos como Sin noticias de Gurb (1991) que eleva a la crítica de una sociedad para la que no está hecha la gente sencilla como el protagonista. Un mundo en el que los intereses personales, los líos amorosos y las tramas de dinero sucio engullen a los trabajadores cotidianos.
La espontaneidad y la vivacidad del relato van entretejiendo todo un complot del que tendrá que salir airoso y resolver nuestro héroe. Sin embargo, la vitalidad de la historia se ve trastocada con un final, a juicio personal, poco convincente y acelerado, en el que el desenlace transcurre con una rapidez de página doble. Igual de sencillo que su lectura. Quizás es la misma sensación que me dejó la lectura de los otros dos títulos que componen la saga, aunque sin llegar a superar lo fantástico de ciencia-ficción de La ciudad de los prodigios (1986). Sin duda, La verdad sobre el caso Savolta (1975) es la obra más redonda y mejor escrita del autor catalán.
Juanjo Sánchez
sábado, 17 de diciembre de 2011
Fortaleza
Soñaba con aires de grandeza mientras contemplaba el paisaje. Sentado en los restos de una muralla que había defendido la fortaleza en antaño, ordenaba lo acontecido en las últimas semanas.
Caía la tarde y el viento daba un poco de tregua al caluroso día de verano. Pero era un verano distinto. A pocos metros una pareja de novios cruzaba un escalón de la vida en una iglesia cercana. Resulta increíble cómo unos pocos segundos son suficientes para que cambie por completo una vida, una rutina.
Mientras, él contemplaba los grandes caserones ilustres, templos de culto, templos de ocio. Caía la tarde. Sentía la brisa. Por momentos desconectaba y volaba. Volaba dejándose llevar por la nostalgia de largas tardes y noches, de esas en las que el reloj completa su ciclo de forma acelerada. De esas en las que uno piensa que ojalá pare el mundo por un momento para que tú no te vayas. Para no tener que marcharse.
Pensaba en cómo un resurgir inesperado se había cruzado en su camino. En la importancia de los momentos. En el gran significado de lo más ínfimo, de lo que pasa desapercibido. Apostó por dar gracias por cada momento vivido, resucitó por lo que falta por vivir.
Imaginaba. Pensaba. Soñaba. Temía caer al vacío, pero ella lo tenía bien abrazado.
Juanjo Sánchez
jueves, 15 de diciembre de 2011
El porqué de las cosas

jueves, 13 de octubre de 2011
Retrato de cordialidad
- ¡No, no y no! – tronó por todo el pueblo despertando a los vecinos.
La campaña electoral se había vuelto muy dura, desde el principio comprendí que el haberme metido de lleno en la política iba a acabar conmigo. Todo comenzó tres semanas antes de las elecciones cuando, tras haber sido designado como candidato, las cosas no empezaron del todo bien. Se pegaron los primeros carteles con mi cara, o al menos eso era lo que yo pensaba, porque ni siquiera mi mujer me había reconocido.
- …gensanta, Rufino… ¡Ni de joven te parecerías! – espetó tras un largo silencio mientras los tres tontos (mi mujer, mi hijo con la boca abierta y yo) mirábamos hacia arriba en el panel de los carteles electorales.
El apoyo por parte del partido no había sido demasiado complicado, el resto del pueblo estaba tan quemado de los políticos que nadie se prestaba a un cargo. De hecho, cuando me acerqué a la sede y postulé mi idea para ser candidato cerraron las puertas con llave y lloraron de emoción mientras me daban palmaditas en la espalda. Ahí comprendí que algo iba a pintar mal.
Me recomendaron que lo mejor para entablar afinidad con mis vecinos era intentar acercarme a ellos. Yo, Rufino, la persona más rara del mundo. Rufino, quien quitó el timbre de la puerta para que no le molestaran ni los carteros. Tuve que hacer frente a expandirme hacia los demás, a ser el más sociable, educado y dicharachero de todos los candidatos. No era nada fácil.
Sentado en el inodoro me hice una lista de los lugares por donde debería pasar para darme a conocer como quien no quiere la cosa. Allí apunté todos: la esquina del bar de Narciso -lugar de peregrinación de los más sabios y catedráticos-, la plaza del pueblo –tertulia de materia internacional- y el parque –congregación de padres y madres-. Además, toda una ristra de frases por las que comenzar una conversación con la que ir encauzando el mitin informal. Desde el “oye Fulanito, ¿tu padre cuánto hace que murió?” hasta el “como siga lloviendo no vamos a poder echar el nitrato”. A partir de ahí todo sería coser y cantar.
Recibí del partido una guía fácil y rápida sobre consejos para ser un buen candidato, fui señalando los que más me gustaron y que yo creo que se adaptaban mejor a mi entorno, todo era cuestión de irlas metiendo en la conversación:
- “Empieza a hablar con tono cordial y, cuando se trate de algo problemático o de especial interés, muéstrate en contra de ello y eleva el tono de voz para reafirmarte”. Ésta era muy buena, el problema es que a veces me olvidaba y empezaba gritando el buenas tardes.
- “Promete todo lo que puedas, que luego ya si eso ya… ejemplos: polideportivo, mobiliario para las calles, paseo marítimo…” El polideportivo ya estaba hecho, pero bueno, sería cuestión de prometer uno nuevo, con más luces, con más balones, en un nuevo sitio o, si hacía falta, encima del que ya hay; los mobiliarios para las calles habían sido puestos hacía unas semanas por el último partido con tal de contentar a los vecinos pero, si hacía falta prometería cambiarlos de nuevo por otros más bonitos; y lo del paseo marítimo, quizás debería ir prometiendo primero el mar y luego ya veremos según el presupuesto que nos quede.
- “No olvides de la importancia del voto de los jóvenes, las mujeres y las personas mayores, de sobra es conocido que mueven masas”. Para codearme con los jóvenes empecé a comprar ropa juvenil, adopté un lenguaje pseudo-adolescente y me moví entre los botellones buscando complicidad. Quizás si hubiera tenido aquellas drogas tan raras que pensaban que vendía me hubiera sido más útil. Para las mujeres acudí al barato y me paraba en los puestos de ropa interior, el problema es que me ponía muy nervioso ante tanta mirada perpleja y sutil de las féminas de mi alrededor, sobre todo cuando disimulaba hurgando entre braguitas y sostenes, por lo que huían de mí con sólo decir perdone. Con las personas mayores fue lo más complicado, es difícil cambiarle las ideas a alguien que tiene tanta experiencia y unos ideales encerrados con llave.
Lo más negativo de todo era intentar debatir los aspectos del pueblo con los propios vecinos, sobre todo aquellas cosas que yo mismo sabía que se habían realizado correctamente pero que, por necesidad y obligación, yo debía posicionarme en el punto contrario. Conforme pasaban los días me despertaba a altas horas de la madrugada empapado en sudor, gritando ¡sosmentira! y dando alaridos incomprensibles como un poseso. Por las mañanas era peor, en el desayuno ensayaba las charlas y los mítines que iba a repartir sin ton ni son durante el resto del día. Mi mujer y mi hijo se negaron al segundo día a ser supuestos votantes, por lo que tenía que practicar hablándole a las fotografías, al paragüero, a la mesita de noche, a la pata del jamón,…
- ¡Mamá, mamá! ¿Qué le pasa a papá?
- Que está más quemao que el mapa de Bonanza…
La jornada de reflexión y el día de la votación estuve en un profundo shock. No pude ni siquiera salir a ejercer mi derecho al voto. La verdad es que no pude salir ni siquiera del cuarto de baño. La larga espera no se hizo de rogar y, en los resultados que se conocieron ya muy adentrada la madrugada, me otorgaron la elección como alcalde por una amplia mayoría. Lo que pasó luego, ya lo saben desde el principio.
Juanjo Sánchez